Competencias Base: Autoestima, Asertividad y Empatía (actualizada)

Cuando hablamos de competencias y valores para muchos son un concepto teórico y no una realidad que se refleja en cómo actuamos, tomamos decisiones y nos comportamos en la vida; a la postre, para “llegar a ser competente” en algo es fundamental la práctica…

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Marie Curie

Los “genios” llegan a serlo precisamente porque han potenciado un talento o una afición practicando, investigando, entrenando….

… y cómo llegamos a adquirir esa competencia y cómo la utilizamos, viene determinada por nuestros valores. Los valores dirigen nuestra forma de actuar y, desde mi perspectiva, son los responsables directos del tipo de desarrollo que hacemos de las competencias base de la Inteligencia Emocional: la autoestima, la asertividad y la empatía.

Desarrollar nuestra autoestima de manera óptima y equilibrada, posibilita un conocimiento real de lo que somos; lo que implica la aceptación de nuestros puntos fuertes, de aquellos que necesitamos seguir trabajando y la voluntad para ponernos a ello. Una buena autoestima está abierta a la diferencia y es clave para el aprendizaje, la mejora y la innovación.

Conlleva el desarrollo del criterio y, por consiguiente, la orientación a modificar, rectificar o incorporar variables ajenas a un proyecto para añadir valor.

Muchas personas creen que criterio es defender una idea a capa y espada o empecinarse en algo. Sin embargo, según la RAE, criterio es desarrollar nuestro discernimiento y para discernir necesitamos contrastar, obtener información veraz e imparcial, objetivo clave si queremos construir o trabajar en entornos profesionales innovadores y colaborativos.

Si tal y como nos dice la RAE el objetivo del criterio es encontrar la verdad, las claves para desarrollar nuestro criterio, por lógica, se encontrarán en:

  • identificar fuentes fidedignas de información
  • profundizar en la información que te llega para que sea lo más objetiva posible: investigar, contrastar, preguntar…
  • relacionarla con otras experiencias: rectificar, modificar…
  • desarrollar nuestro pensamiento crítico ecuánime: facilitar preguntas…
  • tener una perspectiva lo más objetiva posible: abrirte a perspectivas diferentes…

Los puntos anteriores se pueden resumir en dos aspectos fundamentales para el desarrollo o mejora del criterio: la ecuanimidad y la objetividad.

  1. Ecuanimidad: un patrón de pensamiento crítico imparcial o ecuánime, que te posibilite una gestión de la información relevante y pertinente
  2. Objetividad: unos patrones de comunicación y relación que te permitan contrastar y poner a “prueba” la base argumental (que trataremos en la siguiente competencia: la asertividad empática).

Fuente: Guía práctica de introducción a la Realimentación (o feedback)

Una autoestima sana y en equilibrio con nuestra asertividad y empatía, nos ayuda a generar recursos internos como la resiliencia, por ejemplo, que facilita la superación de fracasos, errores o situaciones complejas, precisamente por la capacidad de análisis, racionalización, aprendizaje y acción que conlleva su desarrollo.

Una autoestima pobremente desarrollada (ya sea por exceso o defecto) es tóxica para la propia persona, en primer lugar, y para aquellas con quienes se relaciona, sobre todo en situaciones de tensión emocional, normalmente marcadas por comportamientos reactivos:

  • Ofensivos-defensivos, como pueden ser la prepotencia, el maniqueísmo, el buscar culpables o utilizar el chantaje emocional en las discusiones.
  • Pasivos-de bloqueo, como puede ser el quedarse en blanco, buscar excusas o “entrar al trapo” al chantaje emocional.

Como complemento indispensable de la autoestima se encuentran la asertividad y la empatía para desarrollar adecuadamente nuestra inteligencia emocional.

La asertividad, el aserto, la afirmación de lo que somos, así como nuestra forma de expresarlo y transmitirlo con absoluto respeto hacia los demás y, sobre todo, a nosotros mismos.

Una persona que ha desarrollado su asertividad a un nivel óptimo será una persona educada en el fondo y en la forma. Buscará el diálogo constructivo y convergente, preguntando por aquellos puntos que le chirrían o sorprenden antes de “disparar”. Una persona que haya desarrollado una asertividad que podríamos denominar “hueca”,  puede tener formas exquisitas y su contenido ser poco relevante o incluso perjudicial para el desempeño de nuestras funciones; por ejemplo la información banal, la manipulación o la tergiversación. O lo contrario, una asertividad en la que el contenido relevante se pierde en unas “sin formas” como pueden ser la mordacidad o el sarcasmo.

En cualquier caso, “asertividades” aún subdesarrolladas o en vías de desarrollo, que más que humillar al interlocutor ponen en evidencia la pobre inteligencia emocional de quien así se expresa o comporta.

La asertividad es mucho más que decir NO.

Desde mi experiencia, la diferencia entre un NO “asertivo” y uno “dogmático” es el propósito.

Una persona que haya desarrollado su asertividad de forma equilibrada su NO es fundamentado, tiene claras sus razones y, seguramente, buscará puntos de conexión que posibiliten la comprensión y el diálogo, frente a un NO dogmático, el “no, porque no… porque lo digo yo… porque soy…”

Ser asertivo es afrontar las situaciones de manera expectante, directa y actuar en función de lo que se considera correcto en cada momento, con la posibilidad de errores que podemos cometer actuando así, por la cantidad de variables nuevas con las que nos podemos encontrar. Es una asertividad que ha aprendido que las situaciones pueden ser similares pero rara vez iguales y en esa diferencia es donde nos podemos encontrar con reacciones (emocionales) inesperadas.

Y ¿qué decir de la empatía? La empatía como capacidad de comprender a los demás y ponerse en su lugar, de saber que si esa persona se ha equivocado ¿en cuántas ocasiones me equivoco yo? … ¿qué necesitamos en esos momentos?

…. ¿qué ha pasado? ¿qué variable desconocía? ¿cómo lo podemos solucionar? ….

¿solucionar y aprender? … y actuar en consecuencia expresándolo asertivamente, de forma que todos ganemos en experiencia.

La empatía como capacidad es un recurso interno que tiene que ver mucho con la diversidad de experiencias vividas. A más apertura y experiencia en diferentes culturas, niveles, situaciones … más capacidad tendremos de ponernos en el “trabajo de otras personas” y actuar para facilitar la buena marcha de un proyecto, tarea o actividad.

Igual de tóxico que la falta de empatía para un buen ambiente y, más si queremos que sea profesional, es el exceso.

En palabras de Laura Álvarez: “La empatía es fundamental, […], un exceso que nos lleve a obviar o exculpar ciertas fallas puede ser peligroso porque el avance se sustenta en el aprendizaje de los errores. Si los exculpamos u obviamos y no los analizamos y hacemos frente podemos quedarnos estancados.

HellenKeller

Hellen Keller

En conclusión, si una persona ha desarrollado pobremente o mal cualquiera de estos tres recursos internos, desde mi perspectiva, claves para un desarrollo óptimo del resto de competencias, pensar que pueda desarrollar bien habilidades más complejas como es el liderazgo, el trabajo en equipo, la colaboración, la innovación o la mejora continua, con todo mi respeto, tiene poco sentido.

Más bien es lo contrario; una persona que las ha desarrollado de forma óptima, muy posiblemente, haya desarrollado una buena capacidad de liderazgo, de trabajo en equipo, de aprendizaje y mejora, planificación o visión de futuro …

De ahí la importancia de conocer los comportamiento que un proceso de desarrollo de estas competencias implica y en qué nivel comportamental nos encontramos. En ese sentido, he diseñado una Hoja de Ruta de las 3 AEs. Una guía muy sencilla. Cada competencia desarrollada en 4 niveles y sus comportamientos o tipos de comportamientos asociados. La trabajamos en talleres, sesiones de entrenamiento y realimentación o feedback.

Si te interesa te invito a conocer la versión “freemium” de la Hoja de Ruta de las 3 AEs.

Gracias por llegar hasta aquí.

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Crédito imágenes:


Fuente: Myklogica

Post original, publicado el 9 de diciembre de 2014: Competencias Básicas: Autoestima, Asertividad y Empatía.

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