Indignada y desesperanzada

Sí, lo confieso, cada día estoy más baja de moral. Cuando miro a los gobernantes y partidos que tenemos, más me muevo entre la indignación y la desesperanza:

PP: un partido que olvida que su mayoría absoluta se basa en un 30-32% real del electorado y que gobierna a “golpe” de decreto ley. Un gobierno incapaz de dialogar y explicar a conciudadanos, con lo que su imagen totalitarista y fascista nos recuerda cada vez más al franquismo.

Un gobierno que podría aprovechar su mayoría absoluta para hacer verdaderas reformas estructurales, como es el estado de las autonomías, acabar con la corrupción, el clientelismo y enchufismo que ha socavado la credibilidad de la clase política, además de la rentabilidad y competitividad de las empresas públicas (ejemplo, RENFE y Albitrén) o dejar caer a bancos tóxicos ¿qué ha hecho? seguir con la política del PSOE, humillándose ante el FMI, Berlín y la banca y mostrar su soberbia con los más débiles, recortando, precisamente en la base del futuro, como es Educación, Sanidad e I+D+i, diciendo además que no vamos a perder calidad, lo cual es muy facilmente demostrable (informes PISA de colegios públicos, listas de espera en Sanidad y nº de patentes…). Todo ello sin contar que van a poner en marcha una ley, según la cual, Gandhi hubiera sido un delincuente! (¿no fue la resistencia pasiva de Gandhi la base del movimiento para la independencia de la India?) y llevando a cabo “liberalizaciones” igual que en su día hizo el PSOE (última de ellas con la sanidad, CAPIO SANIDAD)

PSOE: un partido que está haciendo la misma oposición que tanto criticaba, de acoso y derribo, olvidando su responsabilidad directa en la situación económica actual. Llamando mentiroso al PP cuando ellos MINTIERON respecto al deficit real que teníamos, negando la crisis, poniendo en marcha toda una red de clientelismo que así están las empresas públicas como están (RENFE y Albitrén, AENA, TVE …). Un partido que está encrispando aún más a una población que bastante encrispada estamos, sin aportar soluciones reales a la grave situación en la que nos encontramos pero claro ¿cuáles han sido los resultados de sus ¿25? años de “antigestión” socialista? ¿empleo? ¿prosperidad? ¿transparencia? ¿profesionalidad? ¿Cómo puede usted, Sr. Rubalcaba, hablar sin que se le caiga la cara de vergüenza?

¿Y qué decir de IU? Un partido cada vez más ultra, izquierda, cuyos diputados llegan a decir cosas como:

Una alegría para el pueblo argentino la nacionalización de YPF, un golpe merecido para los empresarios y para el pueblo español #envidia

Y no seré yo quien defienda a YPF, empresa traidora a los intereses de España, además de defraudadora y estafadora, pero de ahí a denostar al empresariado español (90% del cual somos pymes o autómos mal-llegando a fin de mes) y al pueblo … (además de la ¿ingenuidad? que demuestran pensando que la Sra. Kirchner lo ha hecho por “patriotismo” ¿ese patriotismo del que ellos carecen?) ¿entonces qué intereses defiende IU? ¿los de China? ¿Cuba? …

¿Y qué decir de los sindicatos? Unos sindicatos que se han convertido en réplicas de los partidos y que gracias a su mal-hacer, estamos como estamos a nivel de productividad y competitividad, diciendo, por un lado, que defienden los intereses de trabajadores y haciendo el juego a la patronal y enriqueciéndose por otro.

¿o las fuerzas de seguridad y el CNI? que se olvidan que es a los ciudadanos a quienes debe defender y utilizan su poder para mantener un estatus quo en vez de para trabajar por una sociedad que merezca la pena?

¿y nosotros? que les hacemos el juego, entrando como miuras a sus envites, dejándonos desviar la atención de lo imporante? ¿monarquía? ¿élites? ¿patronal? … ¿a los mercados y a quien realmente beneficia la crisis?

Así que ¿día del trabajo? ¿fiesta? ¿puente? … día de los “reptilianos” y la humillación de una sociedad, empezando por monarquía, partidos y descendiendo … ante el sinsentido común, la irracionalidad y la miopía, diría yo. ¿Dije allá por el 2009-2010 que de esta no salíamos ni en el 2017? … me confundí, si seguimos así, ni para el 2024 … ojalá me confunda :(

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10 Respuestas a “Indignada y desesperanzada

  1. Pingback: ¿Mejorar la gestión? ¿Liberales? « El armario·

  2. Querida amiga Mercedes:

    Indignada, como muchos indignados en el mundo y con razón. El problema, muy apreciada y respetada amiga Mercedes, no es el PP, el PSOE, la extrema izquierda demagógica y mentirosa, además de corrupta y cínica. El PSOE también tiene todas las “virtudes” de la izquierda, pues es un partido de izquierda y por tanto inoperante, por cierto.

    El problema es y lo dejas entrever; el pueblo, la gran mayoría silenciosa y pasiva que permite que todas estas situaciones muchas previsibles y por tanto algunas de ellas evitables, al menos las más serias, sucedan una y otra vez.

    ¿Salir de la zona Euro una solución? ¿Culpar de todo y ante todo al FMI o al BM es solución? ¡No estoy tan seguro! ¿Despotricar contra Alemania, ayuda en algo? ¡No lo sé, creo que no ayuda en nada! ¿ Por qué no queremos ver la viga en el propio ojo y somos expertos en ver y criticar las pajas en los ojos ajenos?

    Mientras nuestros países sigan eligiendo a los mismos de siempre, mientras le sigamos creyendo a la clase política, de cualquier sector – desde la izquierda más cruel, hasta la derecha más fascitas (término mal empleado, pero en fin) como la llamas tú, estamos en la olla.

    Hace un tiempo, me decías: “Y por qué a Piñera le va tan mal? Precisamente – creo – pues no es un político tradicional y los “tradicionales” han puesto todas las energías para exigir lo que nunca antes fueron capaces de hacer, culpando de su ineficiencia, corrupción y paternalismos mal entendido, incluso a Adán y Eva, pasando por cierto por Pinochet. Así y todo ha logrado Piñera, hechos concretos que en 20 años la Concertación izquierdista, no hizo. Tiene la decencia al menos, el Presidente Piñera, de no dejar pasar la oportunidad de reconocer los avances de los gobiernos post Gobierno Militar.

    Piñera tiene un Gobierno exitoso en materias que ningún pueblo, con mínima objetividad criticaría: Bajas tasas de desempleo, crecimiento económico sobre el 6%; reducción de las brechas de desigualdad; facilitaciones para la creación de trabajos y emprendimientos, excelente manejo que las políticas fiscales y monetarias y largos etcéteras. Sin embargo su aprobación, producto del odio a su persona – promovido por la “clase política tradicional” – no alcanza al 30%.

    Luego el énfasis, la tarea, la visión en mi modesto entender, no pasa por exigir peras al olmo. Eso es hacer siempre lo mismo y como consecuencia, tener los mismos magros resultados. El énfasis – y de verdad – hay que ponerlo en sacar de una buena vez a toda la clase política tradicional y cambiarla por personas honestas, patriotas, inteligentes, que acepten el desafío de hacer las cosas bien. Y, por favor, no me vayan a salir que España o nuestros pueblos no tiene gente honesta capaz de asumir la hermosa, desagradecida y mal pagada función pública, pues no lo creería.

    En tanto las mayorías sigan despotricando en vez de organizarse…….seguirás y seguiremos indignados.

    Lo malo que con indignarnos, no solucionamos nada y todo sigue igual.

    Desde Chile, un abrazo y ayudándote a sentir; Fernando Rodríguez Guzmán, @FRodriguezG

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    • Hola Fernando, tiempo sin leerte…

      Para mí, lamentablemente, por tal y como se están comportando, el PP, es tan extremo como el PSOE. Ambos obedecen al mismo poder, bancos, FMI o como lo quieras llamar.

      No, Fernando, el problema radica en todos y cada uno con su grado de responsabilidad. El pueblo sí tenemos responsabilidad pero en ningún caso comparable a la del resto de actores, pues por mucho que avisamos, gritamos o nos indignamos, quien tiene el poder de decisión son los políticos y las élites.

      Yo cada vez me voy convenciendo más de que la solución sí es salirse del euro y si responsabilizo de forma directa al FMI y al BM por una sencilla cuestión, son en estos momentos quienes están predicando un plan que se está demostrando cruel, inoperativo y altamente perjudicial.

      Nuestros países eligiendo … ¿sabes cómo se han parapateado los políticos en España? ¿lo que es presentarse en estos momentos a las elecciones?

      Yo lo siento mucho, Fernando, pero me cuesta creer que teniendo ese crecimiento y ese paro, esté tan mal visto, algo más que los políticos tradicionales será.

      En fin … era un desahogo … y no, yo creo que esto está a punto de romperse, ya sea por un estallido social, ya sea mediante el colapso económico … dudo mucho que si siguen aplicando la política que están aplicando, esto aguante mucho más.

      Saludos desde Madrid, Fernando

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  3. Muy estimada Mercedes:
    Los que ya estábamos cabreados desde el invento “monárquicoconstitruracional” del 78, al que no votamos, por supuesto, tenemos un más calmado cabreo, muuuy grande, eso sí, pero sosegado, pues con la que nos está cayendo encima, no faltaría más que les dieramos el gusto de agriar el carácter.
    Se lo he dejado dicho a Samuel en su blog “Utópico comenzando el prólogo”. La extrema derecha que crece en el mundo ya ha llegado aquí al poder. FE de las JONS. Lee los escritos de Aznar y Rajoy, por ejemplo, y conocerás su siniestro pensamiento.
    Obran por maldad, no por necesidad. Odian a las personas y les consideran meros gusanos productivos. Tienen un gusto criminal por las cunetas y hacen estas barbaridades porque no se atreven a matar a todos los que odian.
    La viñeta que incorporas lo resume bien.
    Salud.

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    • Buenas querido Javier … ya sabes que hay días y días pero sí, mejor no dejarnos agriar el carácter, que encima es lo que nos faltaba.

      Yo sí veo una diferencia entre Aznar y Rajoy. Al primero sí lo veo siniestro y mesiánico, a Rajoy no logro verlo así. Mientras que Aznar lo veo como extrema derecha y lo hace por convicción, a Rajoy lo veo más que el decretazo lo hace porque no sabe hacerlo de otra forma. Igual estoy equivocada …

      Pero es que tenemos un problema Javier, actúan así porque no hay nadie en frente que pueda mostrar otras formas de hacer política ¿PSOE? el PSOE hizo lo mismo, sólo que sus formas eran diferentes. No tienes más que ver a Rubalcaba, cada “no” que decia, era un “sí”. Su lenguaje gestual … ufff … a mí me repele, tanto o más que Aznar. Seguramente porque Aznar es lo que es y va de frente. Rubalcaba no, lo veo como una serpiente que te rodea y te clava los colmillos cuando te confías.

      e IU … IU, haría lo mismo que ellos. Han dividido, removido mierda y hablan pero ¿qué hacen al llegar al poder? ¿en qué tiene el sr. llamazares invertidos sus ahorros? En especulación … y no ataco que tenga ahorros, sino en qué los tiene invertidos.

      Y del resto … mejor ni hablar de “nuestra” monarquía, patronal, sindicatos … que tela, telita, tela …

      Así que … en fin … lo dicho, me voy a dedicar a hacer rosquillas para los míos, a ver si se me pasa la indignación y la desesperanza, por lo menos de esa forma, me olvido durante ese rato de todo el sinsentido que nos rodea …

      Gracias por tu comentario. Un abrazo y buen puente …

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      • Qué difícil debe ser juzgar con tanto odio y más grave aún, acusando de odios a otros! No será más de lo mismo? Me refiero a los dichos del Doctor Hipos1 que me extrañan de sobre manera!!!

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        • No, muy señor mio, ni el odio ni la envidia forman parte de mi esencia. Solo que aprendí a leer pronto y bien, con comprensión lectora que es como se dice ahora.
          Son ellos los que destilan odio. Del otro comentario de loas a Piñeira también podríamos hablar.
          Creo que serás capaz de concluir la lectura de lo que adjunto.
          Salud.

          Rajoy en 1983 era un franquista ( ¿todavía? ) y un lector de ideólogos del último franquismo como Gonzalo Fernández de la Mora y su libro “La envida igualitaria” según el cual los mejores hombres del país debían ocupar los mejores puestos del país, en un elitismo total, ignorando las críticas de la izquierda, puesto que esas críticas obedecían a su envidia que era también la fuerza que estaba detrás del ansia igualadora de la izquierda.

          Es dudoso que los dirigentes del Partido Popular actual hayan “evolucionado” en su pensamiento político, lo más probable es que sigan siendo franquistas y elitistas en secreto, reservando su discurso políticamente correcto y curado de franquismo para las entrevistas oficiales y los mítines televisados.

          Todos sabemos que cuando mande Rajoy, obligará a los obreros a producir más, dará más facilidades a los empresarios para despedirlos y volverá al desarrollismo salvaje de los años de Aznar, que es la única solución que entra en su cabeza para salir de esta crisis económica.

          Ver los artículos con Rajoy en 1983 en el PDF adjunto, o aquí:

          IGUALDAD HUMANA Y MODELOS DE SOCIEDAD

          Mariano Rajoy Brey (*)

          (Diputado de AP. en el Parlamento gallego)

          Uno de los tópicos más en boga en el momento actual en que el modelo socialista ha sido votado mayoritariamente en nuestra patria es el que predica la igualdad humana. En nombre de la igualdad humana se aprueban cualesquiera normas y sobre las más diversas materias: incompatibilidades, fijación de horarios rígidos, impuestos –cada vez mayores y más progresivos- igualdad de retribuciones…En ellas no se atiende a criterios de eficacia, responsabilidad, capacidad, conocimientos, méritos, iniciativa o habilidad: sólo importa la igualdad. La igualdad humana es el salvoconducto que todo lo permite hacer; es el fin al que se subordinan todos los medios.

          Recientemente, Luis Moure Mariño ha publicado un excelente libro sobre la igualdad humana que paradójicamente lleva por título “La desigualdad humana”. Y tal vez por ser un libro “desigual” y no sumarse al coro general, no ha tenido en lo que ahora llaman “medios intelectuales” el eco que merece. Creo que estamos ante uno de los libros más importantes que se han escrito en España en los últimos años. Constituye una prueba irrefutable de la falsedad de la afirmación de que todos los hombres son iguales, de las doctrinas basadas en la misma y por ende de las normas que son consecuencia de ellas.

          Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe”, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas “Leyes” nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no sólo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación. Cuando en la fecundación se funde el espermatozoide masculino y el óvulo femenino, cada uno de ellos aporta al huevo fecundado –punto de arranque de un nuevo ser humano- sus veinticuatro cromosomas que posteriormente, cuando se producen las biparticiones celulares, se dividen en forma matemática de suerte que las células hijas reciben exactamente los mismos cromosomas que tenía la madre: por cada par de cromosomas contenido en las células del cuerpo, uno solo pasará a la célula generatriz, el paterno o el materno, de ahí el mayor o menor parecido del hijo al padre o a la madre. El hombre, después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural del hombre viene escrita en el código genético, en donde se halla la raíz de todas las desigualdades humanas: en él se nos han transmitido todas nuestras condiciones, desde las físicas: salud, color de los ojos, pelo, corpulencia…hasta las llamadas psíquicas, como la inteligencia, predisposición para el arte, el estudio o los negocios. Y buena prueba de esa desigualdad originaria es que salvo el supuesto excepcional de los gemelos univitelinos, nunca ha habido dos personas iguales, ni siquiera dos seres que tuviesen la misma figura o la misma voz.

          Esta búsqueda de la desigualdad, tiene múltiples manifestaciones: en la afirmación de la propia personalidad, en la forma de vestir, en el ansia de ganar –es ciertamente revelador en este sentido la referencia que Moure Mariño al afán del hombre por vencer en una Olimpiada, por batir marcas, récords…-, en la lucha por el poder, en la disputa por la obtención de premios, honores, condecoraciones, títulos nobiliarios desprovistos de cualquier contrapartida económica…Todo ello constituye demostración matemática de que el hombre no se conforma con su realidad, de que aspira a más, de que busca un mayor bienestar y además un mejor bien ser, de que, en definitiva, lucha por desigualarse.

          Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas –porque como con tanta razón apunta Moure Mariño, la de inteligencia, carácter o la física no se pueden “Decretar” y establecen para ello normas como las más arriba citadas, cuya filosofía última, aunque se les quiera dar otro revestimento, es la de la imposición de la igualdad, son radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen asimismos “modelos progresistas” constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad relajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única que hasta la fecha de hoy han logrado imponer.

          FARO DE VIGO, 4 de marzo de 1983

          LA ENVIDIA IGUALITARIA

          Mariano Rajoy Brey

          Presidente de la Diputación de Pontevedra

          Hace algunos meses “FARO DE VIGO” tuvo la gentiliza de acceder a la publicación de un artículo en el que comentábamos un libro a nuestro juicio apasionante. “”La desigualdad humana” de Luís Moure-Mariño. Hoy pretendemos descubrir otro libro no menos magistral que analiza con profusión de detalles y argumentos aquella afirmación y el consiguiente problema de la igualdad-desigualdad humana, pero que añade a este estudio el de otro tema no menos importante e íntimamente unido al primero, cual es el de la envidia, uno de los más graves y perniciosos de los pecados capitales. El libro lleva por título “La envidia igualitaria”. Su autor Gonzalo Fernández de la Mora. De entre sus pocas más de doscientas páginas, cuya lectura recomendamos a todos aquellos que quieran ampliar sus conocimientos sobre el hombre, destacaremos tres aspectos concretos y por encima de todo un mensaje general.

          La primera parte de “La envidia igualitaria” tiene como objetivo básico, ampliamente logrado por cierto, el recopilar los escritos históricos sobre la envida. En ella se sintetizan los diversos estudios y opiniones que a lo largo de los tiempos ha provocado el pecado de la envidia. Desde los griegos hasta los contemporáneos pasando por los latinos, Sagrada Escritura, la patriótica, los medievales, los renacentistas, barrocos y modernos, todos los grandes pensadores han denunciado la malignidad de ese sentimiento.

          En el segundo apartado del libro, Gonzalo Fernández de la Mora analiza de manera exhaustiva y profunda el problema de la envida –a la que define como “malestar que se siente ante una felicidad ajena, deseada, inalcanzable e inasimilable”-, de su utilización política (vaguedades como “la eliminación de las desigualdades excesivas”, “supresión de privilegios”, “redistribución”, “que paguen los que tienen más…” son utilizadas frecuentemente por los demagogos para así conseguir sus objetivos políticos), las defensas ante la misma (la huida, la simulación y la cortesía son medios de que tiene que valerse el “envidiado” para evitar el provocar el sentimiento), y la manera de superarla que es la autoperfección y la emulación.

          Por último, el autor dedica unas brillantes páginas a demostrar el error en que incurren quienes a veces conscientemente y utilizando el sentimiento de la envida y otras sin valorar el alcance de sus aseveraciones, sostienen la opinión de que todos los hombres son iguales y en consecuencia tratan de suprimir las desigualdades: El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, color de la piel… y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político (“no hay sociedad sin jerarquía”), tampoco la de la autoridad (¿sería posible equiparar la autoridad de todos los miembros de un mismo gremio, por ejemplo, de todos los pintores o los cirujanos?), o la de la actividad (es difícil imaginar un ejército en el que todos fueran generales; o una universidad en la que todos fueran rectores), o la del premio, o la de oportunidades (las circunstancias, temporales, geográficas y familiares colocan inevitablemente a los individuos en situaciones más o menos favorables, nadie tiene la misma oportunidad mental, ni histórica, ni nacional: no es igual nacer en EE.UU. que en U.R.S.); ni siquiera la económica: “allí donde se ha implantado una cierta igualdad pecuniaria –mediante la nacionalización de los medios de producción, la abolición de la herencia, la supresión de las rentas del capital y la equiparación de casi todos los salarios- se han radicalizado las inevitables desigualdades de poder, creadores de desigualdades económicas quizá no monetarias, pero espectaculares. Aunque la cuenta corriente de Stalin no fuera superior a la del más mísero music, nadie podría afirmar la igualdad económica de ambos. Para imponer tal igualdad habría que eliminar el poder político, lo que es imposible”.

          Pero si importantes son todas y cada una de estas ideas, individualmente consideradas, a todas ellas trasciende el mensaje, o la pretensión final del autor sobre la que entiendo todos los ciudadanos y particularmente los que asumen mayores responsabilidades en la sociedad, debemos reflexionar. Demostrada de forma indiscutible que la naturaleza, que es jerárquica, engendra a todos los hombres desiguales, no tratemos de explotar la envidia y el resentimiento para asentar sobre tan negativas pulsiones la dictadura igualitaria. La experiencia ha demostrado d de modo irrefragable que la gestión estatal es menos eficaz que la privada. ¿Qué sentido tienen pues las nacionalizaciones? Principalmente el de desposeer –vid. RUMASA-, o sea, el de satisfacer la envidia igualitaria. También es un hecho que la inversión particular es mucho más rentable no subsidiaria. Entonces ¿Por qué se insiste en incrementar la participación estatal en la economía? En gran medida, para despersonalizar la propiedad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria. Es evidente que la mayor parte del gasto público no crea capital social, sino que se destina al consumo. ¿Por qué, entonces, arrebatar con una fiscalidad creciente a la inversión privada fracciones cada vez mayores de sus ahorros? También para que no haya ricos para satisfacer la envidia igualitaria. Lo justo es cada ciudadano tribute en proporción a sus rentas. Esto supuesto, ¿por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria. Lo equitativo es que las remuneraciones sean proporcionales a los rendimientos. En tal caso ¿por qué se insiste en aproximar los salarios? Para que nadie gane más que otro y, de este modo, satisfacer la envidia igualitaria. El supremo incentivo para estimular la productividad son las primas de producción. ¿Por qué, entonces, se exige que los incrementos salariales sean lineales? Para castigar al más laborioso y preparado, con lo que se satisface la envidia igualitaria. Y así sucesivamente. Juan Ramón Jiménez lo denunció en su verso famoso “Lo quería matar porque era distinto”; y el poeta romántico Young dio en la diana cuando afirmó “todos nacemos originales y casi todos morimos copias”. Al revés de lo que propugnaban Rousseau y Marx la gran tarea del humanismo moderno es lograr que la persona sea libre por ella misma y que el Estado no la obligue a ser un plagio. Y no es bueno cultivar el odio sino el respeto al mejor, no el rebajamiento de los superiores, sino la autorrealización propia. La igualdad implica siempre despotismo y la desigualdad es el fruto de la libertad. La aprobación por nuestras Cortes Generales de algunas leyes como la última de la Función Pública constituye un claro ejemplo de igualdad impuesta pues pretende equiparar a quien por capacidad, trabajo y méritos son claramente desiguales y sólo va a servir para satisfacer ese gran mal que constituye la envidia igualitaria. Frente a ella sólo es posible la emulación jerárquica: hagamos caso de la sentencia de Saint-Exupery “Si difiero de ti, en lugar de lesionarte te aumento”.

          FARO DE VIGO, 24 de julio de 1984

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