La Alameda: recuerdos de mi adolescencia

Molinos y álamos,
ninfas y duendes,
que corren y ríen,
que lloran y duermen.
Lluvia clara,
olores salvajes
a tierra,
a río,
a cielo,
que dais fuerza,
coraje,
a quien sepa leeros.
Brisas y vientos
que arrastráis hojas,
que levantáis fuegos
como mar de fondo
en ese horizonte
cambiante, árido, seco.
Vergel en Castilla
Oasis en ese desierto,
vivo,
de antiguos campos
de trigo
y centeno.

K

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